Javiera Arnillas, una chica trans preparada para hacer historia

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El cine y la moda, pero sobre todo una lucha contra los estereotipos y la discriminación. Javiera tiene un camino y nada la detendrá.

Foto: Pablo Condori Quineche

Redacción: Pablo Condori Quineche

Una chica transexual limeña está buscando, a toda costa, la astronómica cifra de treinta mil dólares para cumplir uno de sus más grandes sueños: pagar su operación de reasignación genital en Tailandia y está dispuesta a lo que sea para conseguirlo. Esa chica es Javiera Arnillas Cartagena, quien encarna a “Barbie”, la protagonista del arriesgado filme independiente “Sin Vagina, me Marginan” de Wesley Verástegui.

Se trata de una producción en la que solo se han utilizado cinco mil dólares de presupuesto y que ha sido grabada en su integridad con un teléfono celular. Con un humor negro particular, la comedia busca retratar no solo la cruda realidad de la comunidad trans en nuestro país, sino también los sueños y temores de sus protagonistas.

Comedia dramática de Wesley Verástegui próxima a estrenarse.

Javiera es, a simple vista, una chica segura de sí misma. Sin embargo, no siempre fue así. Quién alguna vez fuera Javier, nació en Chincha y llegó muy pequeño junto a su hermano a Lima, a vivir en la casa de sus tíos en Jesús María. Desde una edad muy temprana empezaron las dudas sobre su sexualidad. En su etapa escolar, ya sentía la atracción física y sexual por sus compañeros de clase, lo que la confundía aún más pero iba confirmando la decisión que tomaría tiempo después

“Javier era una persona que estaba muy reprimida y tuvo que desarrollar una coraza masculina para poder hacer su vida normal, como el resto del mundo Pero los que conocían de verdad a Javier, sabían lo mujer que era. Un chico muy afeminado. Una persona que no estaba satisfecha con lo que era porque no podía expresarse a plenitud”. confiesa Javiera.

Mientras seguía creciendo se iba dando cuenta que no era feliz con su apariencia, a partir de ahí, estaría segura de mostrarse como realmente quería ser: una verdadera mujer. Su mejor amigo  fue la primera persona a quien le confesó la importante decisión. “Pienso que ahora todo tiene sentido”, dijo confidente. Su hermano, en quien también confiaría, cuestionó su decisión al preguntarle si era necesario hacerlo. Llena de temores, pero con un firme deseo, se atrevió a lucir enteramente como una mujer.

Su familia, reacia al inicio de su transición, temía por el rechazo y la violencia en la calle. Sin embargo, la apoyaron en todo momento. Desde siempre recuerda ser llamada cariñosamente “Javi” por su familia, y tal vez por esa razón, nunca pensó en cambiarse de nombre, porque lo sentía propio. “No pensé en cambiar mi nombre. Dentro de mí me decía: ‘Soy Javi, soy una persona femenina y está bien’. Luego me di cuenta que me sentía más cómoda ejerciendo una identidad de mujer al 100%”, aclara.  

Foto: Pablo Condori Quineche

 “Ambas somos chicas trans y hemos pasado situaciones similares, pero no somos para nada iguales. Mi situación familiar ha sido muy distinta. Afortunadamente no soy parte de ese 85% o 90 % que no son aceptadas por su familia y su identidad es vulnerada. Pero compartimos vivencias que toda chica trans ha pasado en su vida”, afirma, al referirse al personaje de la película. Barbie.

Ella encuentra en Barbie a una chica intrépida, con mucha fuerza y osadía.  Pero que “se ha visto en la necesidad de desarrollar una coraza frente las adversidades, a los insultos en la calle y la exclusión familiar. Es muy valiente y sabe lidiar, a través del humor, con que su vida sea más llevadera, y así buscar una vida digna”.

Foto: Pablo Condori Quineche

Para la protagonista, no hay motivo alguno para vulnerar los derechos del otro. “Cuando alguien insulta o busca hacer sentir mal a otro es porque esa persona no está conforme consigo misma y hay algo que le han hecho, o algo no está bien en su vida, por eso busca que el otro se sienta mal para, de alguna manera, subirse los ánimos”, sostiene.

Es muy segura al afirmar que el ser una chica trans es una condición de vida, lo que considera necesario es que las personas entiendan y lo asimilen como una realidad  porque “no es que una chica trans quiera pasar toda esa humillación por parte de la sociedad porque se le da la gana”.

Considera que “es importante antes de conocer a otra persona ponerse en la piel y en la situación del otro. Creo que a nadie le gustaría que lo traten de una manera despectiva por ser quién es. Esa alteridad es lo que creo que las personas necesitan desarrollar”, asevera con firmeza.

Foto: Pablo Condori Quineche

Hoy se encuentra ansiosa en que se muestre la película, que si bien, la ha hecho salir de su zona de confort, “de pasar desapercibida en la calle a ser reconocida como la chica trans de la película”, siente que que es necesaria esa atención porque permite la visibilización de las personas LGTBI, tan estigmatizada y discriminada en la sociedad peruana.

Sus ojos se llenan de ilusión al confesar su postulación como modelo en la edición 2018 del Lima Fashion Week (LifWeek), que se realizará del 23 al 27 de octubre. El modelaje es, además de la actuación, otra de las actividades que realiza con pasión. En medio de la emoción, gran expectativa se apodera de ella ante el anhelo de ser la primera chica trans en desfilar en una semana en la que los ojos del mundo de la moda y del Perú, estarían sobre ella. Es consciente que cada una de las chicas trans que ha desfilado en las más importantes pasarelas internacionales ha marcado un hito en la historia de la visibilización y la lucha de los derechos LGTBI. Javiera Arnillas Cartagena está lista para hacer historia en nuestro país.

Foto: Pablo Condori Quineche